Un cursor que se mueve solo puede parecer un truco menor. En manos de Felix Schöppner acaba convertido en una máquina enorme, cuidada hasta el último tornillo y fotografiada como si fuese una pieza de laboratorio.
Su proyecto Handle with Care parte de los mouse movers: dispositivos caseros que simulan actividad frente al ordenador. Schöppner los construye con perfiles de aluminio, tableros, herramientas y mecanismos visibles. Después los guarda en cajas hechas a medida y los retrata en ese momento raro en el que no están funcionando, pero tampoco parecen retirados.
La presencia convertida en mecanismo
El punto de partida tiene bastante ironía. Una empresa mide presencia mediante un punto verde; alguien responde fabricando una rueda, un brazo o un pequeño motor para mantenerlo encendido. La vigilancia produce su propio diseño alternativo.
Schöppner amplía esos apaños hasta volverlos aparatos serios, casi excesivos. Al enseñar un mecanismo que normalmente intenta pasar desapercibido, hace visible la distancia entre estar conectado y estar trabajando. La máquina no resuelve esa contradicción. La deja encima de la mesa.
De la pantalla al taller
La serie mezcla fotografía y escultura porque los objetos existen de verdad y deben soportar su propio uso. El Freundeskreis Photographie, que incluyó el trabajo en su selección Best Portfolio 2026, destaca también las imágenes en blanco y negro de brocas, sierras y materiales empleados durante la construcción.
Ese inventario importa. Devuelve peso, ruido y tiempo manual a una discusión que solemos representar con videollamadas y capturas de pantalla. Aquí el trabajo remoto huele a madera cortada y deja virutas.
Una fotografía construida antes del disparo
La cámara llega al final de una cadena larga. Según explica el fotógrafo en la entrevista de Creative Boom que nos llevó hasta el proyecto, algunas ideas pasan meses entre pruebas, descartes y ajustes. Para retratar las herramientas usa apilado de enfoque; en las cajas de transporte prefiere poca profundidad de campo y cierta ambigüedad espacial.
La precisión no mata el chiste. Lo vuelve más incómodo: cuanto mejor fabricada está la máquina, más absurdo parece el sistema que la hizo necesaria.
Lo que conviene mirar
Handle with Care funciona porque no ilustra el teletrabajo de forma literal. Escoge un objeto pequeño, sigue sus consecuencias materiales y deja que la contradicción aparezca sola. Es una buena pista para cualquier proyecto visual: cuando un tema es enorme, quizá la puerta de entrada sea el objeto más tonto de la habitación.

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