Borras una tarjeta y aparece el habitual «¿Estás seguro?». Al tercer aviso, el dedo ya va solo hacia «Aceptar». El modal ha interrumpido la tarea, pero apenas ha protegido el dato. Antes de dibujar otro cuadro de diálogo, comprueba si el borrado se puede deshacer.
Separa lo reversible de lo definitivo
WCAG 2.2 admite tres vías cuando una web modifica o elimina datos controlados por el usuario: que la acción sea reversible, que el sistema compruebe posibles errores o que pida confirmación. La guía práctica de W3C lo deja aún más claro: ofrece deshacer para las acciones reversibles y confirma las irreversibles.
Eliminar una tarjeta que irá a la papelera no necesita el mismo freno que vaciar esa papelera. En el primer caso puedes actuar y dejar una salida. En el segundo, la interfaz debe explicar la consecuencia antes de ejecutar nada.
Borra primero y ofrece Deshacer
Al retirar un elemento recuperable, sácalo de la vista y muestra una notificación con un botón «Deshacer». Guarda el registro durante un plazo conocido o muévelo a una papelera. Ese pequeño colchón da bastante más tranquilidad que repetir la misma pregunta en cada clic.
No escondas la única salida en un aviso que desaparece enseguida. Carbon distingue las notificaciones informativas de las accionables: estas últimas admiten una acción y permanecen visibles hasta que la persona las cierra. Si el aviso caduca, conserva otra ruta para recuperar el dato.
Reserva el modal para la pérdida real
Pide confirmación al borrar una cuenta, vaciar la papelera o completar una operación que ya no pueda revertirse. El mensaje debe nombrar el objeto y la consecuencia. «¿Eliminar definitivamente 24 archivos?» informa; «¿Estás seguro?» obliga a recordar qué había detrás del clic.
El sistema de diseño de GOV.UK reserva su botón de advertencia para acciones destructivas serias y difíciles de deshacer, con un paso adicional de confirmación. También pide no confiar sólo en el rojo. El texto del botón debe decir qué ocurrirá.
Prueba el flujo con teclado y prisa
Haz tres recorridos: borrar y deshacer, borrar y dejar pasar el plazo, y eliminar definitivamente. Comprueba con teclado que la notificación se anuncia, que la acción se puede alcanzar y que el foco no salta a un lugar inesperado. En móvil, revisa que el aviso no tape el siguiente paso.
La prueba cabe en cinco minutos. Si «Deshacer» no recupera exactamente lo borrado, el problema no está en el color del botón. Está en el flujo.

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