Un botón mal nombrado ocupa muy poco espacio. También puede generar miles de dudas, abandonos o consultas de soporte. Cuando una interfaz crece, las palabras pequeñas dejan de ser pequeñas.
Nick DiLallo reúne en su artículo sobre escribir para miles de millones de usuarios decenas de notas nacidas de productos globales. Estas son diez ideas que merece la pena llevar al trabajo diario.
1. Las palabras también son interfaz
Quitamos el texto de una pantalla y casi nada se entiende. Botones, formularios, avisos y menús dependen de las palabras para explicar qué ocurre y qué podemos hacer.
2. No expliques una interacción mal resuelta
Si necesitamos escribir «pulsa la flecha» o «desliza hacia la derecha», quizá el problema no sea el texto. Antes de añadir instrucciones, conviene revisar la navegación, la jerarquía y los componentes.
3. Escribe para una necesidad concreta
Intentar escribir para todo el mundo suele producir mensajes vagos. La guía de diseño de contenidos de GOV.UK propone empezar por una pregunta más útil: quién intenta hacer qué y para qué.
4. Usa siempre el mismo nombre
Una función no puede llamarse «carpeta» en una pantalla y «espacio» en otra. Elegir un término y repetirlo reduce el esfuerzo de aprendizaje y facilita la traducción.
5. Escribe para la audiencia
La mayoría de las personas no lee una interfaz de principio a fin. Busca una palabra conocida, una cifra o una acción. Coloca primero la información importante y evita que dos mensajes compitan por la atención.
6. El mejor error es el que no aparece
Un mensaje claro ayuda, pero evitar el fallo ayuda más. Podemos mejorar una etiqueta, mostrar el formato esperado o validar antes. Las recomendaciones WCAG 2.2 también piden identificar el problema y facilitar su corrección.
7. La coherencia genera confianza
Fechas, precios, botones y confirmaciones deben seguir patrones previsibles. La inconsistencia hace que una interfaz sencilla parezca poco fiable, sobre todo cuando hay dinero, privacidad o decisiones difíciles de deshacer.
8. Localizar no es sustituir palabras
Traducir implica adaptar monedas, fechas, referencias culturales, requisitos legales y direcciones de lectura. La guía de Google para audiencias globales recomienda frases breves, significados claros y términos consistentes. Los juegos de palabras pueden esperar.
9. Testea el texto en todas las resoluciones
Una frase puede funcionar en un documento y resultar enorme, ambigua o invisible en un móvil. Hay que leerla en el prototipo, probarla en distintos tamaños y escucharla con un lector de pantalla. El contexto cambia la escritura.
10. El texto no hace milagros
Si una prueba «gratuita» exige una tarjeta sin avisar, el problema no es el tono. Si una acción tarda nueve minutos, decir «un momento» tampoco mejora la experiencia. El UX writing no arregla un producto deshonesto o mal planteado, pero señala muy bien dónde empieza a fallar.

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